[..]¿Amor? Si acaso lo sentíamos, nunca utilizábamos esa palabra.[…]
[..] También me acuerdo de la calma que se produjo cuando el coche atravesó un paso subterráneo… Me quedé maravillada de ver cómo las cosas podían cambiar tan de repente de un estado a otro , para después volver al punto inicial.[..]
[..]Me tomaba la molestia de cuidar mi apariencia , y reconozco que pasaba ratos delante del espejo , admirándome. Ese verano me había crecido mucho el pelo. Faltaba poco para que me llegara a la cintura y había adquirido una ligera ondulación. Mi cuerpo también había experimentado un cambio … Sinceramente , me tenía turbada . Hasta mis labios parecían más carnosos , más femeninos. […]
La sociedad de la sangre , Susan Hubbard .
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